Boquerones Fritos
Felicidad y Riqueza (y3)
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La pregunta a la respuesta de "Felicidad y riqueza (2)" deberá adaptarse a cada caso y también al timing de las circunstancias de cada cliente o familia. Sencillamente porque las prioridades, como la vida, son cambiantes. Pero jamás debemos perder de vista que un patrimonio debe progresar financieramente de forma correcta a largo plazo, y sólo podemos obviarlo temporal y circunstancialmente.
No creo que podamos encontrar una relación de causa-efecto entre riqueza y felicidad, del mismo modo que tampoco la encontraremos entre riqueza e infelicidad como ley universal. Pero sin un asesoramiento adecuado, las posibilidades de que a medio y largo plazo la riqueza nos aleje de la felicidad son superiores, especialmente cuando hablamos de riquezas súbitas (herederos, loterías, empresarios con incrementos de valor fulgurantes por operaciones existosas de capital riesgo por ejemplo, deportistas, artistas, pelotazos de todo tipo, etc.). En esos patrimonios donde el desastre sin el counselling adecuado es casi inevitable, la riqueza suele ser causa de infelicidad en mayor o menor grado. Y fíjate que ahora no hablo de si el patrimonio progresa adecuadamente o no. Nuestra frase, "¿para qué queremos un patrimonio si no es para proporcionar felicidad a los seres que amamos?", será ahora mucho más fácil de asociarla a conceptos no sólo financieros ni patrimoniales. Y es que en el mundo de la economía y las finanzas, el uso, disfrute y la progresión de la riqueza respecto a las necesidades y deseos de las familias propietarias es algo absolutamente desatendido. Quizá sea porque muchos poseedores de riqueza se creen aptos para gestionar la relación felicidad-riqueza y sólo buscan ayuda en la progresión meramente financiera de sus activos. La mayoría se sobrevaloran. Y ese binomio fallido suele ser, además, el causante de la progresión mediocre o desastrosa del patrimonio. No basta un protocolo de familia o un consejo familiar impuesto por el bufete de turno, ni unos resultados económicos brillantes por parte del single family office (si lo hay) o de los administradores / gestores de una fortuna. Por poner un ejemplo comprensible por todos, en ocasiones un proyecto filantrópico genera más armonía que un encorsetado protocolo familiar o un testamento, y no digo que éstos no sean útiles, sino que pueden no ser suficientes. Por todo ello y mucho más, y sin descuidar el nivel más exigente y competente de asesoramiento patrimonial, nos preocupa y nos ocupa la Felicidad en la riqueza. Los mejores análisis financieros y de todo tipo de inversión no son más que una parte de nuestra labor integral. Y es una pena que seamos una rara avis. En la labor que realizamos caben servicios como la creación de estructuras nacionales e internacionales para la tenencia y gestión de activos; el análisis, ejecucución y supervisión de toda clase de inversiones financieras que se adapten a las necesidades e intereses de la Familia; análisis, gestión y seguimiento de inversiones de capital-riesgo, private equity, etc.; asesoramiento, gestión y administración de las inversiones y desinversiones inmobiliarias; consultoría corporativa; M&A, y un largo etcétera. Pero también tenemos colaboradores tan peculiares como este consultor free-lance procedente de la London School of Economics, para el que la felicidad es la clave en el asesoramiento corporativo y personal; o nuestros servicios de concierging, sin ir más lejos. En definitiva, Pilar, creo que con patrimonio o sin él, la Felicidad es un activo que hay que cuidar y gestionar de la mejor manera. Y el dinero tiende a interferir negativamente, sobre todo en grandes cantidades. Te agradezco mucho que nos hayas enviado tus reflexiones, porque son muy interesantes y nos permiten también a nosotros hablar de ello y dejar momentáneamente la actualidad económica para tratar la esencia de nuestra profesión. Como solemos decir en nuestra oficina cuando conseguimos éxitos especiales: I love this game!
Comentarios (4)
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De hecho, en muchos casos el efecto del incremento de la riqueza provoca frustración y desasosigo en aquellas personas que han puesto sus esperanzas en ella.
En mi opinión, el dicho español que reza: "El dinero no da la felicidad, pero ayuda" es bastante cuestionable, y tal vez nos iría mejor si cambiásemos el PIB por el FNB, como hacen en Bután.
http://bit.ly/QsDYp