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La noticia aparentemente positiva es que el déficit por cuenta corriente español se está reduciendo sensiblemente. ¿Brote verde? Pues va a ser que no. Historicamente este déficit se ha incrementado en los años de bonanza, pero ahora se hunde debido que las importaciones cayeron un 29.5% mientras que las exportaciones lo hicieron "sólo" un 15.8%. El caso es que a pesar del aparente dato del déficit por cuenta corriente, el colapso de la demanda interna es dramático si tenemos en consideración que el Estado está soportando un déficit público un 10% superior este año. Imaginemos qué le habría sucedido a la demanda interna de no asumir tal endeudamiento.
Estamos hablando de una ratonera en la que a medida que el PIB desciende, el endeudamiento en euros del Estado se dispara. Según Hugh el interés de la deuda española asciende a casi 3.000 millones de euros mensuales a pesar de la caída de los tipos de interés. Por tanto, cualquier síntoma de recuperación en los países punteros de la UE impulsaría un repunte de tipos que España no podría asumir de ningún modo. O mejor dicho, sí lo podría hacer si recuperase su capacidad de crear masa monetaria y devaluar. Recordemos, además, que el 85% de las hipotecas de este país son a interés variable... y todo ello sin olvidar el entorno políticamente correcto de "devaluación interna", es decir mientras los salarios, el empleo y los valores inmobiliarios siguen cayendo. Brutal. Oliver Blanchard, economista jefe del FMI pronostica que la economía española vuelva a crecer para el 2011. Me encantaría encontrar razones para creerlo. Pero lamentablemente no tendremos crecimiento hasta que las industrias españolas sean competitivas de nuevo, y eso tardará muchos años si lo debemos hacer a base de purgar lentamente una "devaluación interna". Estamos tan lejos de ser competitivos en un entorno mundial en que muchos países se están esforzando en la dirección correcta, y otros nos alcanzan ya a una velocidad de crucero emergente... En el mejor de los casos tocaremos fondo en un par de años. Y allí nos quedaremos en una larga, destructiva, desesperante y falsa recuperación en "L". Mientras oiremos como los bancos van quebrando, como estruendosas cargas de profundidad estallando aquí y allá, rompiendo el silencio de las profundidades de la deuda y los créditos irrecuperables. Seremos una economía fantasma más, varada en la profundidad recóndita, y olvidada por las que ya estarán en la superficie con sus velas de crecimiento y desplegadas.
Pero por supuesto, podemos no tocar fondo y que suceda el peor de los casos: En ese escenario, si España entra en la espiral del incremento del coste de la deuda y deja de poder tomar financiación barata y abundante vía BCE/banca española, la prima de riesgo se disparía y el Estado perdería el control sobre su deuda soberana, y con ello los últimos vestigios de solvencia. Por ello, los burócratas europeos deberían estar dando collejas a los dirigentes españoles para que pongan rumbo al intento de recuperación. De otro modo, la quiebra del Estado español puede salpicar fatalmente a la propia UE, a no ser que se aparte, claro. ¿O es que alguien cree que el BCE planea mantener un quantitative easing al estilo japonés, hasta el infinito y más allá, por la mala cabeza de quienes se hunden en el fango a cambio de votos y delirios del Estado del bienestar? P.D. No os perdáis este video de E. Hugh, en catalán (especial atención a los últimos 10 minutos)
Comentarios (4)
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¿Es buen momento para comprar un piso?
>Modo irónico off
Mi corazón quiere pensar que esto no es posible en un país europeo arropado por la conyuntura regional pero mi cerebro me dice que así es España. Si durante años hemos despreciado el conocimiento, el trabajo y la meritocracia apoyados en una burbuja que nunca iba a explotar, ¿cómo hacemos para cambiar el país?