![]() La mayoría de datos macroeconómicos se comparan con sus homólogos del mismo periodo del año anterior. Así de evita la distorsión que produce la estacionalidad al comparar los datos. Por ejemplo del paro en otoño, cuando se queda en la calle mucha gente que ha trabajado temporalmente para el sector turístico; respecto a cifras de verano, cuando los empleos estacionales alteran las cifras y producen falsas mejoras en las cifras de desempleo respecto a la primavera. Para evitar dichas distorsiones se suelen comparar datos del mismo periodo del año actual respecto anteriores. Esa práctica va a maquillar la situación de la economía española a partir de ahora. Y es que hace ya aproximadamente un año que los datos macroeconómicos empezaron a caer en picado. Por lo tanto, dichas caídas muy pronto se empezarán a comparar con meses o trimestres ya muy malos de finales de 2008, y con ello veremos cifras mucho más estables o incluso de leve mejoría. ¿Significará eso que la economía española está mejorando? No, en absoluto. Simplemente estaremos comparando cifras de: Ventas de coches, casas, licencias o m2 de construcción, créditos concedidos, recaudaciones por IVA, impuestos de sociedades, desempleo o incluso déficit público (aunque va a costar mucho que este último se desacelere); con cifras que ya no harán referencia a la época en que no había crisis, sino que las comenzaremos a comparar con las del inicio de la debacle económica en España. Y eso va a producir un efecto comparativo falsamente positivista, que será maximizado por los medios políticos y/o carentes de análisis, y que a su vez producirá un efecto opiáceo sobre la población muy peligroso. ![]() Desacelerar los deterioros comparándolos en el tiempo con los periodos de máxima aceleración de las caídas, no es mejorar en absoluto. Ni siquiera tocar fondo (algo de lo que aún estamos lejos en España) supone el inicio de ninguna recuperación. Que las cifras interanuales, cuando se ha superado el año del inicio del desplome, indiquen que la velocidad de la caída es menor, o que en algunos casos se haya estabilizado, no significa la economía española se recupere. Quien lo interprete así es un necio, y quien lo venda así es algo mucho peor. A pesar de la obviedad del contenido de este artículo, creo que será conveniente recordarlo a medida que se publican en España las cifras interanuales macroeconómicas de los próximos trimestres. No vaya a ser que buscando la luz al final del tunel, nos deslumbren los faros del camión que viene de cara.
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